Lo que se dijo
sobre el Borda y el Moyano en los medios
Desde que se anunció el
nuevo Plan de Salud Mental, muchas
han sido las posturas reflejadas en
los medios periodísticos con
respecto a esta polémica iniciativa.
Es por ello que, desde Federación,
creímos oportuno invitarlos
a recorrer las distintas publicaciones
que se han referido a la situación
de los Hospitales Borda y Moyano.
En este paneo, en el cual abarcaremos
lo publicado en los meses de Abril y
Mayo, encontrarán visiones y posturas
tanto de medios masivos como de otros
con menor alcance. Creemos que la diversidad
de opiniones y criterios es justamente
lo que va a enriquecer el debate sobre
este tema. La polémica ya está instalada.
CLARÍN 02-04
EL GOBIERNO DE MACRI PRESENTO UN PLAN
DE REFORMAS QUE BUSCA TERMINAR CON LOS
INTERNADOS CRONICOS
Salud mental: quieren cerrar
en dos años el Borda y el
Moyano
Los hospitales psiquiátricos
están colapsados y con obras
sin terminar.
El Gobierno porteño presentó ayer
su plan para reformar el sistema de atención
de Salud Mental, por el cual pretende
tratar a los pacientes en niveles primarios
y evitar las internaciones prolongadas.
Por eso, planea cerrar los neuropsiquiátricos
Borda y Moyano en dos años
y darles a los edificios otros usos públicos.
La situación de ambos hospitales
es desastrosa desde hace años.
Con más de 2.000 internados crónicos,
hay problemas de atención permanentes,
en gran parte por el pésimo estado
de los centenarios edificios. De hecho,
diferentes recursos de amparo judiciales
ordenaron medidas urgentes para
los cuatro hospitales neuropsiquiátricos
de la Ciudad: el Borda, el Moyano, el
infanto-juvenil Tobar García y
el Alvear, que atiende urgencias.
En el Moyano, por ejemplo, la Justicia
ordenó clausurar y refaccionar
ocho pabellones, cinco de los
cuales fueron reparados. En el Alvear,
muchos pacientes tenían que dormir
en el piso y fueron trasladados por orden
judicial. En el Borda además hay
una cárcel donde se interna a
los presos con desórdenes
mentales.
Es que el sistema -pese a lo que dice
la ley Nº 448 de Salud Mental, sancionada
en 2000- tiende a generar internaciones
largas, algunas de varias décadas.
Así, los hospitales desbordan.
Y como a estos centros llegan generalmente personas
sin recursos, en la Justicia
estiman que hay entre 400 y 450 pacientes
que ya tienen el alta pero no se van
porque no tienen hogar ni trabajo.
Además de los cuatro neuropsiquiátricos,
la red se completa con cuatro centros
de atención primaria (dos de ellos,
especializados en adicciones a drogas)
y servicios de atención de salud
mental en los hospitales. En total, el
sistema público recibe más
de 1,3 millón de consultas por
año.
En la presentación del plan hablaron
Mauricio Macri y su ministro de Salud,
Jorge Lemus. "La situación
actual es una vergüenza, una falta
de respeto a los derechos humanos de
los pacientes y los trabajadores. Invertiremos
$ 160 millones en las obras necesarias
para que el nuevo sistema esté en
marcha en dos años", afirmó Macri.
Luego, Lemus explicó: "Queremos
resolver el 75% a 85% de los casos con atención
primaria, que no haya internados
crónicos". La situación
es tan caótica que en el Ministerio
de Salud no supieron responder
cuántas camas de internación
tienen el Borda y el Moyano.
El plan consiste en la creación
de un Centro de Evaluación y Derivación.
Allí se recibirá a los
pacientes que lleguen derivados desde
los centros de salud o los hospitales.
En no más de tres días,
los especialistas deberán decidir
qué tipo de atención deberán
recibir y dónde. Según
le dijo Lemus a Clarín,
la intención es construir entre
8 y 10 centros de internación
con 48 camas y donde la gente se quedaría,
como mucho, tres meses.
Luego serán derivados según
su patología: prometen hacer 24 "casas
de medio camino" con capacidad para
18 personas cada una, y diez hospitales
de día. También, armar
un padrón de familias sustitutas.
Con estas modalidades se podrían
atender a unas 500 personas. Y se buscará que
todos se puedan reinsertar en la sociedad
lo antes posible.
Si el plan se concreta el Borda y Moyano
perderían su utilidad (al Tobar
García, que sólo tiene
60 camas, se lo mantendrá)
y serían cerrados. "Decidiremos
en su momento qué uso darles",
dijo Macri. Lemus agregó que "tendrán
un aprovechamiento públi co, no
serán parte de una especulación
inmobiliaria".
Miembros de la red de salud mental tienen
dudas. El doctor Diego Friedman, jefe
de Psiquiatría Ambulatoria del
Tobar García, comentó: "Está bien
que planteen un cambio y obras, pero
antes deberían terminar
las que tienen en marcha, como
los consultorios externos del Tobar,
que son los que permiten darles el alta
a los internados y seguirlos en forma
ambulatoria".
Desde la Justicia, Gustavo Moreno, asesor
tutelar en lo Contencioso Administrativo
(participó en los diferentes amparos
contra los neuropsiquiátricos),
afirmó que "no pasa por anunciar
planes; si se cumpliera con la ley de
Salud Mental alcanzaría. Las obras
en los hospitales están atrasadísimas
y falta personal".
DIARIO CRÍTICA
22-04
Debate en la redacción de crítica
de la argentina
Qué hacer con los
internos del Borda y el Moyano
El gobierno de la Ciudad lo anunció por
lo alto como un programa integral de
derivación de pacientes a futuros
centros mejor integrados a la comunidad.
Por lo bajo se dio a entender que lo
que se viene es el cierre tanto del Borda
como del Moyano, en donde se atiende
a 1.500 internos. Rápidamente
distintos sectores criticaron el plan
macrista por comenzar al revés
y sin recursos.
Semanas atrás las máximas
autoridades de la ciudad anunciaron con
redoblantes un Programa de Reforma del
Modelo de Atención de Salud Mental
que preveía la derivación
de los internos de los institutos neuropsiquiátricos
a centros de atención a las adicciones,
consultorios externos, casas de medio
camino y familias sustitutas. El anuncio
tomó de sorpresa a diversos actores
de la salud mental, mientras que otros
sospecharon la posibilidad de que la
idea de vaciar establecimientos emblemáticos
como el Moyano y el Borda fuera la pantalla
para cubrir una suculenta operación
inmobiliaria. Las críticas al
plan surgieron de inmediato. De hecho
se hicieron muy claras cuando Crítica
de la Argentina convocó a funcionarios,
legisladores y representantes de entidades
profesionales para debatir sobre los
alcances de la iniciativa y las consecuencias
de su implementación en la atención
de los pacientes con enfermedades mentales.
Al cabo de ese debate, el viceministro
de Salud, Miguel Ángel Schiavone,
terminó asegurando, sin temor
de contradecir los dichos de sus superiores,
que “desde el Ministerio de Salud
no hay ningún plan que prevea
el cierre del Borda y el Moyano”.
Eso es lo que temen los objetores del
programa y lo que informaban de hecho
otros funcionarios macristas.
El debate –que tuvo momentos de
mucha intensidad y riqueza argumental– se
realizó en la redacción
del diario y tuvo como protagonistas
a Miguel Angel Schiavone, viceministro
de Salud de la Ciudad de Buenos Aires;
Lidia Saya, macrista, presidenta de la
Comisión de Salud de la Legislatura
porteña; Miriam Dios, titular
de la Asociación de Profesionales
del Centro de Salud Mental Ameghino;
Alejandro Jorge, presidente de la filial
de Médicos Municipales del hospital
Borda; Angel Barraco, miembro del Consejo
General de Salud Mental (Cogesam) y Liliana
Herrendorf, integrante del Foro de Instituciones
de Profesionales en Salud Mental de la
Ciudad Buenos Aires.
Schiavone abrió el fuego con
un diagnóstico lapidario de la
situación actual del sistema. “Todo
plan debe basarse en un diagnóstico
y el diagnóstico no lo hicimos
nosotros, sino que ya está hecho:
crisis en la salud mental, graves problemas
en las instituciones, fallas en el sistema,
necesidad de reconversión y reingeniería,
pacientes crónicamente internados,
un panorama desolador”, explicó el
funcionario. Dijo más: “En
el aspecto legal, no se está dando
cumplimiento a la ley de Salud Mental
y en algunos casos no se está cumpliendo
con la Ley Básica de Salud ni
con la Constitución de la Ciudad.
Desde el punto de vista moral y ético,
se está atentando contra la dignidad
humana.
En cuanto a lo arquitectónico,
el deterioro edilicio es alarmante, no
sólo porque los ladrillos están
viejos, sino porque las nuevas concepciones
arquitectónicas obedecen a otros
conceptos de salud. Y en lo que respecta
al modelo de atención, han aparecido
nuevos métodos de diagnóstico,
abordajes terapéuticos, nuevos
dispositivos que no han sido implementados
en la Ciudad de Buenos Aires. Lamentablemente
este diagnóstico no llevó a
la práctica ningún tipo
de acción, y esto es lo que venimos
a revertir”, sintetizó Schiavone.
QUÉ TAL SI PIDEN UNA OPINIÓN.
La primera en salir al cruce fue la psicóloga
Miriam Dios, quien cuestionó el
hecho de que el plan “sólo
fue presentado frente al sector médico,
con lo cual se dejaron de lado al resto
de las profesiones que trabajamos en
el campo de la salud mental. Además
no se tuvo en cuenta la opinión
del Consejo General de Salud Mental,
organismo que por ley debe ser convocado
para debatir las políticas para
el sector”. Respecto a los contenidos
de la iniciativa, Dios manifestó su “categórica
oposición al cierre de los hospitales
de salud mental”, aunque sí estuvo
de acuerdo en avanzar en “la creación
de dispositivos alternativos como casas
de medio camino, hospitales de día,
centros de salud mental y talleres protegidos,
dando lugar a que las internaciones sean
breves y que en todo caso, los hospitales
sean el último dispositivo a utilizar”.
Angel Barraco, del Cogesam, reclamó la
realización de un “relevamiento
epidemiológico, que no se hace
en la ciudad desde hace 30 años,
paso previo imprescindible para poder
discutir qué tipo de políticas
de salud mental necesita Buenos Aires”.
Para Barraco, “los nuevos fenómenos
de exclusión y marginación
plantean nuevas patologías sociales
de las que el sistema tiene que hacerse
cargo y que modifican las formas de enfermarse
y de padecer”.
Respecto del plan propuesto por el macrismo,
aseguró que “sólo
son algunas medidas aisladas que van
a traer muchos problemas” y también
se manifestó contrario al cierre
de las instituciones porque “tanto
la Constitución de la Ciudad como
la Ley Básica de Salud y la Ley
de Salud Mental sostienen que la transformación
debe hacerse a partir de la infraestructura
y los recursos humanos existentes, de
manera progresiva”, argumentó Barraco. “Tampoco
estoy de acuerdo con la apertura indiscriminada
de nuevas instituciones, que se terminarán
convirtiendo en micromanicomios, con
vidrios blindados y cámaras, que
dan por tierra con el criterio de instituciones
abiertas”.
Fue a partir de esa primera andanada
de cuestionamientos que Schiavone aseguró que “desde
el Ministerio de Salud no hay ningún
plan que prevea el cierre del Borda y
el Moyano, se trata de un plan de salud
mental y de transformación del
modelo.”
–¡Pero si lo anunció el
Jefe de Gobierno!– exclamó Barraco.
–Se trata de un nuevo modelo en
el que coexistirán distintos planes
que capten a los pacientes que actualmente
están internados en estas instituciones.
El cierre va a ser automático
y por decantación, explicó el
funcionario.
–Éste es el plan de los
100 días de gobierno: los 180
días de internación y las
500 camas, irrumpió Alejandro
Jorge, dirigente de los médicos
del Borda. Lo que nadie dijo es que hay
1.500 pacientes que se van a quedar en
la calle.
Jorge complementó su intervención
diciendo: “Si queremos transformar
algo, no podemos empezar por el final
y los lugares de internación son
justamente la última parte del
proceso. La mejor manera de transformar
el hospital es haciendo funcionar adecuadamente
las casas de medio camino, los centros
para adictos y los hospitales de día,
algo de lo que el Estado no se hizo cargo
nunca”. Jorge se refirió además
a la necesidad de realizar las remodelaciones
edilicias mencionadas por Schiavone y
expresó que “nunca se muestra
lo que se hizo bien en el Borda, como
por ejemplo el pabellón Siglo
21, construido con un préstamo
del BID, con el que se recuperó en
cierta forma la crisis arquitectónica
y se mejoró la dignidad de pacientes
y profesionales“. Y después
tiró una chicana:
–Si el jefe de Gobierno quiere
trasladar sus oficinas al Borda o al
Moyano, lo esperamos con mucho gusto.
Así podríamos trabajar
codo a codo; él como funcionario
y nosotros como profesionales, en la
ayuda y recuperación de los pacientes.
GRACIAS POR NO INVITAR. A su turno,
y en representación de las instituciones
de salud mental porteñas, Liliana
Herrendorf manifestó su desagrado
por la forma en que se ignoró a
las organizaciones: “Nos desayunamos
por los diarios y cuando ya las papas
estaban cocinadas. La problemática
actual no sólo es la de los ámbitos
de encierro manicomial, sino fundamentalmente
el abandono, la desprotección
y la exclusión de las personas”.
La psicóloga explicó que “la
desinstitucionalización debe realizarse
de manera progresiva a partir de los
recursos humanos y de la infraestructura
existente, creando una red de servicios
y de protección social”.
Sobre el proyecto oficial, Herrendorf
apuntó que “no se logra
la integración a la sociedad del
internado cerrando una cama; la resocialización
solo es posible si abrimos un lugar en
la comunidad”.
La macrista Lidia Saya fue la última
en sumarse a la discusión y la
que disparó una de las frases
más provocativas: “Si se
hiciera una inspección según
los parámetros sanitarios internacionales,
hoy el Borda y el Moyano deberían
ser clausurados”.
–Este gobierno tomó la
decisión política de hacer
una reforma del sistema de atención,
el cómo es lo que debemos discutir
entre todos porque el consenso es fundamental
para el éxito de la implementación,
explicó Saya. “Todos los
aquí presentes coincidimos en
la necesidad de una reforma integral
de la salud mental en la ciudad, nos
conocemos mucho porque ya hemos discutido
estos temas en otros ámbitos más
académicos, acordemos lineamientos
generales y avancemos porque de lo que
estoy segura es que así no podemos
seguir”, finalizó.
No bien se juró la Constitución
Nacional de 1853, se creó en Buenos
Aires el “Hospicio de alienadas”,
la primera institución de ese
tipo de la Argentina. Diez años
después se inauguró el
hospicio de San Buenaventura, destinado
a la internación de varones. Más
de 150 años de historia de manicomialización
podrían llegar a un mojón
final. Lo que no termina de quedar claro
es si ese final será cruento o
incruento.
Una vieja utopía de los 60
Cerrar hospitales psiquiátricos
no es una tendencia nueva ni original
en el mundo. La “desmanicomialización” supone
un cambio del proceso de rehabilitación
de los enfermos con patologías
mentales, donde el protagonismo del “manicomio” deja
paso a abordajes terapéuticos
menos institucionales. Este cambio radical
de los criterios de atención de
la salud mental se produjo a partir de
la segunda mitad de la década
del 60, cuando el mundo occidental estaba
en pleno proceso de ebullición
trasformadora. La experiencia más
paradigmática y controvertida
es la italiana, liderada por el psiquiatra
Franco Basaglia. Se inició en
el neuropsiquiátrico de la ciudad
de Goritzia, para luego seguir en el
de Trieste. Anteriormente había
habido otras experiencias institucionales
en Inglaterra, Francia y los Estados
Unidos. La reforma italiana, que tuvo
resonancias muy fuertes en la Argentina,
generó un poderoso movimiento
social y político organizado para
permitir en una primera etapa la apertura
a la comunidad de los hospitales psiquiátricos,
camino a su cierre definitivo. En este
movimiento participaron, junto a los
psiquiatras, enfermeros y trabajadores
sociales, los sindicatos y los partidos
políticos.
“La psiquiatría fue visualizada
como una ideología de lo mental”,
afirma Emiliano Galende en su libro Psicoanálisis
y salud mental. Para una crítica
de la razón psiquiátrica.
En la Argentina el debate sobre la desmanicomialización
integra otros aspectos y ya lleva décadas
de historia. A partir de los años
60, la Organización Mundial de
la Salud (OMS) empezó a recomendar
la reconversión de los sistemas
de atención psiquiátrica
en beneficio de la atención comunitaria
del enfermo mental. El desafío
consiste en apuntar a esa estrategia
con los recursos y la planificación
suficientes y las garantías necesarias –cerrar
establecimientos es fácil– para
que los beneficiarios presuntos de un
programa no terminen más desemparados
de lo que estaban.
INFOBAE 23-04
El kirchnerismo criticó el
plan para cerrar el Borda
Las diputadas porteñas Alicia
Bello Silvia La Ruffa se manifestaron
en contra de la medida. "Quieren
transformar las sedes de los hospitales
en sedes del gobierno porteño",
denunciaron
La diputada porteña, Alicia Bello,
dijo este martes que "pensar en
proyectos faraónicos como el cierre
de los hospitales para transformarlos
en sede del gobierno porteño como
quiere el ingeniero Macri, es esconder
la basura debajo de la alfombra".
"Desconocer las experiencias concretas
de transformación de la infraestructura
edilicia y de los modelos de asistencia
y tratamiento que se dieron en ambos
hospitales es esconder la basura debajo
de la alfombra", indicó Bello
que es vicepresidenta de la comisión
de Salud de la Legislatura porteña.
Bello y la diputada Silvia La Ruffa
se hicieron presentes hoy por la mañana
en la Unidad 20 del Servicio Penitenciario
Federal sito en el Hospital de Salud
Mental "Borda" a efectos de
constatar las condiciones en que se encuentran
los internos en dicha Unidad.
"En los últimos meses se
ha emprendido el camino de la revolución
del paradigma en materia de tratamiento
y asistencia a los pacientes que recibe
esta unidad de parte de la justicia penal
nacional", indicó la presidenta
de la comisión de Seguridad de
la Legislatura porteña, Silvia
La Ruffa.
"Se puso fin a un modelo medieval
en el que los internos de esta unidad
eran aislados en celdas pequeñas
sin baños, ni luz solar y bajo
los efectos de castigos corporales que
se contradicen con la vigencia de los
Derechos Humanos básicos",
señaló la diputada.
La Ruffa tiene presentados varios proyectos
de ley vinculados con la política
penitenciaria para la Ciudad, en momentos
en que se espera la entrada en vigencia
de las competencias penales transferidas
por el Gobierno Nacional.
En tanto, Bello dijo que "sería
bueno que las autoridades de Salud del
Gobierno de la Ciudad pudieran intercambiar
experiencias con el Ministerio de Justicia,
Seguridad y Derechos Humanos del Gobierno
Nacional a fin de encontrar buenas prácticas
que puedan replicarse como estrategias
de salud mental", agregó.
"Estas prácticas deben garantizar
la plena vigencia de los derechos consagrados
constitucionalmente y en los tratados
internacionales firmados por la Argentina",
concluyó la diputada Bello.
Ambas legisladoras tomaron el compromiso
de impulsar la creación de una
agencia de seguimiento post penitenciario
que vele por la reinserción de
todos aquellos que cumplen su condena
y aquellos que son dados de alta por
el Servicio de Salud Mental.
ADN CIUDAD
-08-05
Lemus: “No creemos
en la cosmética”
El ministro de Salud Jorge Lemus
visitó la Legislatura para responder
inquietudes de diputados del oficialismo
y de la oposición. El funcionario
optó por hacer una exposición
larga y tomarse su tiempo para responder
las consultas. Habrá una nueva
visita. Diego Kravetz no quedó conforme.
Tal como anticipó adnciudad.com
hace varias semanas, luego del frustrado
intento de interpelación impulsado
por el kirchnerismo, el ministro de Salud
de la Ciudad, Jorge Lemus, iba a visitar
la Legislatura porteña para responder
los interrogantes de los miembros de
la Comisión de Salud, aunque este
miércoles hubo representantes
de todos los bloques legislativos.
Además de la presidenta de la
Comisión, Lidia Saya (PRO), estuvieron
presentes los diputados Alejandro Rabinovich,
Fernando Cantero (Autonomía con
Igualdad); Verónica Gómez,
Julián D’Angelo (PS); Roberto
Destéfano, Diana Martínez
Barrios, María Eugenia Rodríguez
Araya, Fernando de Andreis, Oscar Moscariello
(PRO); Patricia Walsh (Nueva Izquierda);
Gabriela Alegre (Diálogo por Buenos
Aires); Diana Maffía, Enrique
Olivera (Coalición Cívica);
Liliana Parada, Martín Hourest
(Igualdad Social); Diego Kravetz, Inés
Urdapilleta, Sebastián Gramajo
y Alicia Bello (Frente para la Victoria).
La reunión comenzó prácticamente
en horario y buena parte de ella (duró dos
horas) estuvo ocupada por la exposición
de Lemus, quien mediante un power point
hizo un diagnóstico de situación,
dio detalles de la normativa vigente
(la Ley de Compras y Contrataciones),
las obras en ejecución, los problemas
para nombrar personal y los nombramientos
ya realizados, la reglamentación
de las normas pendientes, la implementación
del nuevo Plan de Salud Mental, y los
proyectos en danza.
En varias oportunidades el funcionario
aclaró: “Estamos trabajando
también en la definición
de planes de infraestructura porque no
creemos en la cosmética”.
Al tiempo que recalcó que “el
eje central del cambio de sistema de
salud es la atención primaria
porque, de esta manera, se pueden resolver
el 85% de las patologías”.
Luego llegó el turno de las preguntas.
En primer lugar, Bello preguntó detalles
del Plan de Salud Mental. “No veo
cuál es el plan más allá de
la cuestión edilicia y me gustaría
conocer qué es lo que se plantea
hacer con los pacientes que no pueden
ser externados del Borda y el Moyano”,
sostuvo.
Al respecto Lemus expresó: “Nosotros
conocemos la opinión de todos:
los que planten la externación
y los que promueven la institucionalización.
Muchas de estas teorías ya fueron
gobierno y así estamos. Con 1.000
y 1.400 pacientes internados en el Borda
y en el Moyano.
Nuestro plan se basa en la Ley de Salud
Mental y, para ello, proponemos un cambio
en el modelo de atención con la
construcción de casas de medio
camino y hogares de día”.
Y agregó: “Pero que quede
claro, nada va a cambiar ni se van a
cerrar estos hospitales hasta que el
sistema esté en condiciones de
avanzar con la desinstitucionalización.
Hasta tanto se logre esto, se van a invertir
recursos en mejorar la atención
de los pacientes”.
Si bien no era su turno (alegó que
debía retirarse por una reunión
fuera de la Legislatura), la diputada
Maffía pidió más
detalles sobre la concepción de
este plan. “Sería útil
tener el diagnóstico del Borda
y el Moyano que los llevó a decidir
el cierre de los establecimientos y considerar
que son ‘ediliciamente irrecuperables’”,
dijo.
A su término, la diputada Martínez
Barrios pidió detalles sobre la
provisión de insumos a los hospitales “porque
hay falta de medicamentos” y añadió: “Entiendo
que están trabajando en el mediano
y largo plazo pero cómo se está actuando
en lo inmediato”.
En respuesta, el subsecretario de Administración
del Sistema de Salud, Carlos Sciarrotta,
afirmó que “durante el
primer trimestre del 2008 las compras
se hicieron en un 70% a través
del sistema de Fondo de Emergencias” (debido
a dificultades ocasionadas en las tramitaciones
iniciadas en septiembre y octubre de
2007) y “un 30 % a través
de las compras de los propios hospitales,
aplicando la Ley 2095”.
Sciarrotta consideró que esta
situación provocó “la
sensación y a veces, concretamente
la falta de productos” y agregó que
para el tercer y cuarto trimestre del
2008 se aplicará el sistema centralizado
de compras hasta en un 80%”.
En tanto, el diputado Kravetz consultó al
Ministro acerca de la postura de esa
cartera sobre la atención primaria
(dado que se omitió de la estructura
del área a la Dirección
que se encargaba específicamente
del tema), además de remarcarle
que “al centralizar las compras
en el Ministerio de Hacienda se está violando
la Ley 2095 que establece, entre otras
cosas que cada Ministerio deberá tener
una unidad que se encargue de ello”.
Lemus aprovechó la primera consulta
de Kravetz para dedicar muchos minutos
a hacer de un tema que lo apasiona y
sobre el que puede estar hablando días:
la atención primaria y la importancia
para el sistema de salud.
No contento con la respuesta, Kravetz
empezó a plantear algunos problemas
que relevó en el Hospital Fernández,
donde Lemus fue Director hasta que asumió como
Ministro. “Hace dos años
que la sala de terapia intensiva está cerrada
y hace varios meses que la guardia tiene
un cartel que dice que está en
obra y todavía no hay trabajos
hechos”, indicó.
Lemus contestó: “Hace dos
años que venimos pidiendo que
se instale el piso de la terapia intensiva
y próximamente se hará.
Además, la guardia está próxima
a terminarse y en junio queremos inaugurarla”.
A lo que Kravetz retrucó: “Yo
consulté con un instalador y me
dijo que en 48 horas ponen el piso, ya
pasaron seis meses de su gestión”.
Frente a lo cual, el Ministro señaló: “Me
imagino que usted también se preocupó por
este tema hace dos años y no sólo
ahora. Además, no es cosa de hacer
primero lo que falta en el Fernández
porque yo trabajé 32 años
allí. Yo debo ocuparme de los
33 hospitales”.
Respecto de la reglamentación
de la Ley Cobertura Universal Porteña,
tema planteado por el diputado Enrique
Olivera (Coalición Cívica),
el Ministro señaló que
se está trabajando en ello y esperando
el desarrollo del sistema de información,
fundamental para poder aplicar la ley.
Además celebró la sanción
de dicha norma porque “es un avance
en la reorganización del sistema
de Salud que trae equidad al sistema”.
Olivera sugirió a Lemus a tomar
contacto con los municipios vecinos para
facilitarles la puesta en marcha de programas
propios de médicos de cabecera
y hablar también con la intervención
de la ObSBA para coordinar las prestaciones
de la Ley de Cobertura Universal Porteña
de Salud con las de la obra social cuando
sea reconvertida.
Luego de finalizada la reunión,
Kravetz envió un comunicado de
prensa en el cual pidió la renuncia
de Lemus. Aseguró que “es
evidente que no tiene idea de cómo
resolver el grave estado de los hospitales
ni tampoco la voluntad política
para mejorar la calidad de atención
de los pacientes. Es notable la desidia
e improvisación de Lemus ante
temas tan graves como la falta de insumos
básicos, el escaso personal, la
falta de luz, gas y cloacas y hasta el
faltante de comida para los pacientes
internados”.
Sin embargo, la diputada Saya se mostró muy
complacida con la reunión y también
vio muy positiva la predisposición
de Lemus de continuar con la misma próximamente,
dado que quedaron temas por tocar.
En diálogo con adnciudad.com,
la diputada señaló: “Lemus
vino a la Comisión y respondió sobre
un temario consensuado con todos los
bloques legislativos. Puede ser que algún
diputado no haya quedado conforme pero
creo que el Ministro fue muy claro”.
Asimismo, añadió: “A
veces hay ciertos diputados de la oposición
que entran en escena y hacen teatro cuando
ven al público acompañando.
Sin embargo, si bien este miércoles
había mucha gente, hubo un silencio
muy respetuoso y sólo un par de
murmullos en alguna oportunidad. Si todo
estuviera tan mal como dicen, la reunión
hubiera sido un caos, con los directores
de los hospitales gritando y reclamando.
Cosa que no sucedió”.
PAGINA 12
-08-05
Psiquiátricos bien
abiertos
El ministerio se comprometió con
profesionales y trabajadores a no cerrar
los neuropsiquiátricos. Hace
un mes, Macri anunció que en
dos años se cerrarían.
El acta ratifica que se construirán “nuevos
hospitales de salud mental”,
en contra de la ley.
“No se efectuará el
cierre de los hospitales Moyano y Borda.” Este
compromiso fue asumido por escrito –y
sin darlo a conocer públicamente– por
el gobierno de la ciudad de Buenos Aires,
en un acta de compromiso con entidades
médicas y gremiales vinculadas
con los neuropsiquiátricos. El
acta discrepa del anuncio formulado a
principios de abril por Mauricio Macri,
quien había previsto el cierre,
en el término de dos años,
de ambos institutos de internación
psiquiátrica.
Lo que se ratificó en el acta
es el plan de construir “nuevos
hospitales en salud mental”, es
decir, según lo ya anunciado,
diez nuevos centros de reclusión.
En cuanto al Borda y el Moyano, el ministro
de Salud porteño dijo ayer que
su cierre podrá ser “en
dos, tres, más años o nunca”,
y la titular de la Comisión de
Salud de la Legislatura (de la bancada
del PRO) estimó que el cierre
en dos años fue “una expectativa
de Macri, de la que dudo mucho”.
La legisladora macrista admitió el
criterio, sostenido por la OMS, de abrir
camas de internación psiquiátrica
en los hospitales generales, pero –como
ya lo había hecho el Consejo General
de Salud Mental– denunció que “los
profesionales de los hospitales se niegan
a aceptarlo”. El acta, fechada
el 24 de abril, fue firmada por Miguel
Angel Schiavone, subsecretario de Atención
Integrada de Salud, “en representación
del Ministerio de Salud de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires”,
y representantes de la Federación
Médica Gremial de Capital Federal
(Femeca), de la Asociación de
Médicos Municipales, de la Federación
de Profesionales y del Sindicato de Trabajadores
del Estado de la Ciudad de Buenos Aires
(Sutecba).
El compromiso establece: “No
se efectuará el cierre de los
hospitales psiquiátricos Braulio
Moyano y José T. Borda” y
que habrá “remodelaciones
edilicias”; “construcción
de nuevos hospitales de salud mental,
casas de medio camino y hogares sustitutos”,
y “relevamiento y actualización
de la necesidad de recursos humanos”.
Ayer, ante la Comisión de Salud
de la Legislatura, Jorge Lemus, ministro
de Salud porteño, afirmó que “los
hospitales Moyano y Borda son irrecuperables” en
lo edilicio, pero que “no se van
a cerrar hasta que no haya dispositivos
que los reemplacen”, lo cual “puede
ser en dos, tres, más años
o, si no se hace nunca, nunca”.
La diputada Alicia Bello (Frente para
la Victoria) preguntó “cuál
es la necesidad de construir ocho o diez
nuevos centros de internación,
en lugar de la desinstitucionalización
que especifica la ley 448”.
La diputada Lidia Saya (PRO), presidenta
de la Comisión de Salud, subrayó que “ni
el Borda ni el Moyano se cerrarán
hasta tanto estén en funcionamiento
los dispositivos alternativos mencionados
en el Plan de Salud Mental del gobierno” (ver
notas en Página/12, el 2 de abril
y el 27 de abril). En cuanto al plazo
de dos años que se precisó el
1º de abril, “es una expectativa
de Macri, de la que dudo mucho. Los que
entendemos de estos temas sabemos que,
en las reformas de salud mental, uno
sabe cuándo se inician pero no
cuándo están listas”.
–¿Usted acuerda
con el proyecto de abrir nuevos centros
de internación psiquiátrica,
en lugar de la internación en
hospitales generales que recomienda
la OMS? –preguntó Página/12
a Saya.
–A los profesionales de los hospitales generales, empezando por la conducción
de los servicios, les cuesta horrores aceptar patologías severas en
salud mental, casi tanto como les cuesta aceptar el trabajo con adictos; hace
dos o tres años, cuando se intentó hacerlo, los directores se
opusieron, y la infraestructura de los hospitales no es la adecuada –contestó la
legisladora.
–Pero, si es así, ¿no
habría que llegar a cambiar
esa situación institucional,
en lugar de hacer nuevos centros de
internación?
–No se puede lograr a presión –contestó Saya–.
Pensamos en una política de Estado, que llevará tiempo y donde
lo esencial es el recurso humano.
Por su parte Angel Barraco, del Consejo
General de Salud Mental (CoGeSaM, previsto
por la ley 448 como organismo asesor),
denunció “que el Consejo
no fue consultado” y afirmó que
el gobierno porteño “hizo
una transacción con las entidades
médicas: ‘Te dejo el Borda
y el Moyano, pero construimos diez hospitales
de 50 camas’.
Esos nuevos centros no hacen falta: con
destinar 20 camas de hombres y de mujeres
en diez hospitales generales, ya tendríamos
400 camas”.
SEMANARIO
PARLAMENTARIO 17/05
Borda y Moyano, monumentos
históricos
Propuesta de una diputada sobre
sendos hospitales de la Ciudad de Buenos
Aires. La historia de esos centros.
Ante lo que consideró como “confusos
anuncios del gobierno de la Ciudad” con
respecto a los hospitales neuropsiquiátricos
José Tiburcio Borda y Braulio
A. Moyano, la diputada nacional
por la UCR porteña Silvana Giudici presentó un
proyecto de ley en el Congreso para declarar
a los edificios y construcciones de estas
importantes instituciones como Monumento
Histórico Nacional.
“La función social y en salud mental que cumplen estos hospitales
es invalorable, debe preservarse su funcionamiento y sus edificios que forman
parte del Patrimonio Cultural de nuestra Ciudad", expresó Giudici.
Según los fundamentos del proyecto, “Patrimonio
Histórico significa el conjunto
de bienes muebles e inmuebles que por
su valor histórico, artístico
o cultural están sujetos a un
régimen especial. Este concepto
nos lleva a pensar en nuestra identidad
como pueblo, más aún como
Nación. La protección de
aquello, que nos identifica a nosotros
hoy y que identificó y unificó esfuerzos
de muchos argentinos antes que nosotros,
merece su permanente custodia”.
Giudici argumentó que las edificaciones
que hoy pertenecen a los hospitales Borda
y Moyano pertenecen al histórico “Predio
de la Convalecencia”.
“Recordemos que estos terrenos pertenecían a los jesuitas por
donación del vecino don Ignacio de Zeballos”, dijo la diputada
que relata que “los predios donados correspondían a una ‘manzana
doble’, ubicada en el alto de San Pedro con más de una chacra
en sus inmediaciones para la fundación de la casa auxiliar de la compañía”,
allí en 1735 se edificó y fundó la residencia de Belén,
en la intersección de las actuales calles Balcarce y Humberto 1º.
En cuanto a la Chacra, también
llamada de Belén, que se extendía
al oeste de barracas hasta mucho más
allá del sitio en que luego se
creo la Convalecencia, abarcando los
actuales demarcados de San Telmo. Los
Padres Betlemitas en 1748 adquirieron
los terrenos lindantes al oeste de la
Chacra de Belén, en 1767 Los jesuitas
fueron expulsados del país y sus
tierras confiscadas. En 1770 los padres
Betlemitas reclamaron las tierras de
los jesuitas correspondientes a la Residencia
y a la chacra de Belén, terrenos
que fueron otorgados en 1793. Pocos años
más tarde comenzó a funcionar
el Hospital General de Hombres y el área
de la Chacra fue destinada a los convalecientes
de dicho Hospital, es por esto que fue
conocida por “La Convalecencia”.
El proyecto explica que “la decisión
de crear un espacio dedicado para los
cuidados del Hombre fue tomada por nosotros
al poco tiempo de la batalla de Caseros
(1852). En su inicio se cuido a los veteranos
de la guerra, a los mutilados, a los
heridos, etc. Esta era la ‘Casa
de la Convalecencia’”, y
se pregunta “¿acaso los
miles de soldados heridos y veteranos
que forjaron los cimientos de este país
no merecen ser recordados?”.
En su propuesta, la diputada por la Capital
hace una breve reseña de la rica
historia que acompañó a
estos hospitales y también critica
la política oficial del Gobierno
de Mauricio Macri de intentar desprenderse
de algo tan importante para todos los
porteños. “Coincidimos –dice
Giudici- con el Jefe de Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires, cuando describe
que "la situación actual
es una vergüenza” o cuando
hace referencia a que Buenos Aires tenga
un sistema de salud mental que garantice
la dignidad y los derechos humanos de
los pacientes, pero a su vez estamos
convencidos que esto no lo lograremos
tirando abajo el Borda y el Moyano”.
“Nuestro deber no es destruir lo que no funciona, sino hacer funcionar”,
sentencia la legisladora nacional.
Finalmente, Giudici dijo que “estos
edificios son patrimonio de todos los argentinos.
Aquí en el siglo XXI, el Hospital
Braulio Moyano, con sus 154 años
de historia cumplidos el 15 de marzo de
2008, y respectivamente el Hospital José T.
Borda en el año 1857, se constituyeron
en Hospitales modelo Europeo. Alcanzando
relevancia internacional como ejemplo de
modernización a nivel europeo en
el 1900”.
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