Federación Informa
Asociación de Profesionales de Ciencias Económicas del GCBA
 
Lo que se dijo sobre el Borda y el Moyano en los medios

Desde que se anunció el nuevo Plan de Salud Mental, muchas han sido las posturas reflejadas en los medios periodísticos con respecto a esta polémica iniciativa. Es por ello que, desde Federación, creímos oportuno invitarlos a recorrer las distintas publicaciones que se han referido a la situación de los Hospitales Borda y Moyano.

En este paneo, en el cual abarcaremos lo publicado en los meses de Abril y Mayo, encontrarán visiones y posturas tanto de medios masivos como de otros con menor alcance. Creemos que la diversidad de opiniones y criterios es justamente lo que va a enriquecer el debate sobre este tema. La polémica ya está instalada.

 

CLARÍN   02-04

EL GOBIERNO DE MACRI PRESENTO UN PLAN DE REFORMAS QUE BUSCA TERMINAR CON LOS INTERNADOS CRONICOS

Salud mental: quieren cerrar en dos años el Borda y el Moyano

Los hospitales psiquiátricos están colapsados y con obras sin terminar.

El Gobierno porteño presentó ayer su plan para reformar el sistema de atención de Salud Mental, por el cual pretende tratar a los pacientes en niveles primarios y evitar las internaciones prolongadas. Por eso, planea cerrar los neuropsiquiátricos Borda y Moyano en dos años y darles a los edificios otros usos públicos.

La situación de ambos hospitales es desastrosa desde hace años. Con más de 2.000 internados crónicos, hay problemas de atención permanentes, en gran parte por el pésimo estado de los centenarios edificios. De hecho, diferentes recursos de amparo judiciales ordenaron medidas urgentes para los cuatro hospitales neuropsiquiátricos de la Ciudad: el Borda, el Moyano, el infanto-juvenil Tobar García y el Alvear, que atiende urgencias.

En el Moyano, por ejemplo, la Justicia ordenó clausurar y refaccionar ocho pabellones, cinco de los cuales fueron reparados. En el Alvear, muchos pacientes tenían que dormir en el piso y fueron trasladados por orden judicial. En el Borda además hay una cárcel donde se interna a los presos con desórdenes mentales.

Es que el sistema -pese a lo que dice la ley Nº 448 de Salud Mental, sancionada en 2000- tiende a generar internaciones largas, algunas de varias décadas. Así, los hospitales desbordan. Y como a estos centros llegan generalmente personas sin recursos, en la Justicia estiman que hay entre 400 y 450 pacientes que ya tienen el alta pero no se van porque no tienen hogar ni trabajo.

Además de los cuatro neuropsiquiátricos, la red se completa con cuatro centros de atención primaria (dos de ellos, especializados en adicciones a drogas) y servicios de atención de salud mental en los hospitales. En total, el sistema público recibe más de 1,3 millón de consultas por año.

En la presentación del plan hablaron Mauricio Macri y su ministro de Salud, Jorge Lemus. "La situación actual es una vergüenza, una falta de respeto a los derechos humanos de los pacientes y los trabajadores. Invertiremos $ 160 millones en las obras necesarias para que el nuevo sistema esté en marcha en dos años", afirmó Macri. Luego, Lemus explicó: "Queremos resolver el 75% a 85% de los casos con atención primaria, que no haya internados crónicos". La situación es tan caótica que en el Ministerio de Salud no supieron responder cuántas camas de internación tienen el Borda y el Moyano.

El plan consiste en la creación de un Centro de Evaluación y Derivación. Allí se recibirá a los pacientes que lleguen derivados desde los centros de salud o los hospitales. En no más de tres días, los especialistas deberán decidir qué tipo de atención deberán recibir y dónde. Según le dijo Lemus a Clarín, la intención es construir entre 8 y 10 centros de internación con 48 camas y donde la gente se quedaría, como mucho, tres meses.

Luego serán derivados según su patología: prometen hacer 24 "casas de medio camino" con capacidad para 18 personas cada una, y diez hospitales de día. También, armar un padrón de familias sustitutas. Con estas modalidades se podrían atender a unas 500 personas. Y se buscará que todos se puedan reinsertar en la sociedad lo antes posible.

Si el plan se concreta el Borda y Moyano perderían su utilidad (al Tobar García, que sólo tiene 60 camas, se lo mantendrá) y serían cerrados. "Decidiremos en su momento qué uso darles", dijo Macri. Lemus agregó que "tendrán un aprovechamiento públi co, no serán parte de una especulación inmobiliaria".

Miembros de la red de salud mental tienen dudas. El doctor Diego Friedman, jefe de Psiquiatría Ambulatoria del Tobar García, comentó: "Está bien que planteen un cambio y obras, pero antes deberían terminar las que tienen en marcha, como los consultorios externos del Tobar, que son los que permiten darles el alta a los internados y seguirlos en forma ambulatoria".

Desde la Justicia, Gustavo Moreno, asesor tutelar en lo Contencioso Administrativo (participó en los diferentes amparos contra los neuropsiquiátricos), afirmó que "no pasa por anunciar planes; si se cumpliera con la ley de Salud Mental alcanzaría. Las obras en los hospitales están atrasadísimas y falta personal".

 

DIARIO CRÍTICA 22-04

Debate en la redacción de crítica de la argentina
Qué hacer con los internos del Borda y el Moyano

El gobierno de la Ciudad lo anunció por lo alto como un programa integral de derivación de pacientes a futuros centros mejor integrados a la comunidad. Por lo bajo se dio a entender que lo que se viene es el cierre tanto del Borda como del Moyano, en donde se atiende a 1.500 internos. Rápidamente distintos sectores criticaron el plan macrista por comenzar al revés y sin recursos.

Semanas atrás las máximas autoridades de la ciudad anunciaron con redoblantes un Programa de Reforma del Modelo de Atención de Salud Mental que preveía la derivación de los internos de los institutos neuropsiquiátricos a centros de atención a las adicciones, consultorios externos, casas de medio camino y familias sustitutas. El anuncio tomó de sorpresa a diversos actores de la salud mental, mientras que otros sospecharon la posibilidad de que la idea de vaciar establecimientos emblemáticos como el Moyano y el Borda fuera la pantalla para cubrir una suculenta operación inmobiliaria. Las críticas al plan surgieron de inmediato. De hecho se hicieron muy claras cuando Crítica de la Argentina convocó a funcionarios, legisladores y representantes de entidades profesionales para debatir sobre los alcances de la iniciativa y las consecuencias de su implementación en la atención de los pacientes con enfermedades mentales. Al cabo de ese debate, el viceministro de Salud, Miguel Ángel Schiavone, terminó asegurando, sin temor de contradecir los dichos de sus superiores, que “desde el Ministerio de Salud no hay ningún plan que prevea el cierre del Borda y el Moyano”. Eso es lo que temen los objetores del programa y lo que informaban de hecho otros funcionarios macristas.

El debate –que tuvo momentos de mucha intensidad y riqueza argumental– se realizó en la redacción del diario y tuvo como protagonistas a Miguel Angel Schiavone, viceministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires; Lidia Saya, macrista, presidenta de la Comisión de Salud de la Legislatura porteña; Miriam Dios, titular de la Asociación de Profesionales del Centro de Salud Mental Ameghino; Alejandro Jorge, presidente de la filial de Médicos Municipales del hospital Borda; Angel Barraco, miembro del Consejo General de Salud Mental (Cogesam) y Liliana Herrendorf, integrante del Foro de Instituciones de Profesionales en Salud Mental de la Ciudad Buenos Aires.

Schiavone abrió el fuego con un diagnóstico lapidario de la situación actual del sistema. “Todo plan debe basarse en un diagnóstico y el diagnóstico no lo hicimos nosotros, sino que ya está hecho: crisis en la salud mental, graves problemas en las instituciones, fallas en el sistema, necesidad de reconversión y reingeniería, pacientes crónicamente internados, un panorama desolador”, explicó el funcionario. Dijo más: “En el aspecto legal, no se está dando cumplimiento a la ley de Salud Mental y en algunos casos no se está cumpliendo con la Ley Básica de Salud ni con la Constitución de la Ciudad. Desde el punto de vista moral y ético, se está atentando contra la dignidad humana.

En cuanto a lo arquitectónico, el deterioro edilicio es alarmante, no sólo porque los ladrillos están viejos, sino porque las nuevas concepciones arquitectónicas obedecen a otros conceptos de salud. Y en lo que respecta al modelo de atención, han aparecido nuevos métodos de diagnóstico, abordajes terapéuticos, nuevos dispositivos que no han sido implementados en la Ciudad de Buenos Aires. Lamentablemente este diagnóstico no llevó a la práctica ningún tipo de acción, y esto es lo que venimos a revertir”, sintetizó Schiavone.

QUÉ TAL SI PIDEN UNA OPINIÓN. La primera en salir al cruce fue la psicóloga Miriam Dios, quien cuestionó el hecho de que el plan “sólo fue presentado frente al sector médico, con lo cual se dejaron de lado al resto de las profesiones que trabajamos en el campo de la salud mental. Además no se tuvo en cuenta la opinión del Consejo General de Salud Mental, organismo que por ley debe ser convocado para debatir las políticas para el sector”. Respecto a los contenidos de la iniciativa, Dios manifestó su “categórica oposición al cierre de los hospitales de salud mental”, aunque sí estuvo de acuerdo en avanzar en “la creación de dispositivos alternativos como casas de medio camino, hospitales de día, centros de salud mental y talleres protegidos, dando lugar a que las internaciones sean breves y que en todo caso, los hospitales sean el último dispositivo a utilizar”.

Angel Barraco, del Cogesam, reclamó la realización de un “relevamiento epidemiológico, que no se hace en la ciudad desde hace 30 años, paso previo imprescindible para poder discutir qué tipo de políticas de salud mental necesita Buenos Aires”. Para Barraco, “los nuevos fenómenos de exclusión y marginación plantean nuevas patologías sociales de las que el sistema tiene que hacerse cargo y que modifican las formas de enfermarse y de padecer”.

Respecto del plan propuesto por el macrismo, aseguró que “sólo son algunas medidas aisladas que van a traer muchos problemas” y también se manifestó contrario al cierre de las instituciones porque “tanto la Constitución de la Ciudad como la Ley Básica de Salud y la Ley de Salud Mental sostienen que la transformación debe hacerse a partir de la infraestructura y los recursos humanos existentes, de manera progresiva”, argumentó Barraco. “Tampoco estoy de acuerdo con la apertura indiscriminada de nuevas instituciones, que se terminarán convirtiendo en micromanicomios, con vidrios blindados y cámaras, que dan por tierra con el criterio de instituciones abiertas”.

Fue a partir de esa primera andanada de cuestionamientos que Schiavone aseguró que “desde el Ministerio de Salud no hay ningún plan que prevea el cierre del Borda y el Moyano, se trata de un plan de salud mental y de transformación del modelo.”

–¡Pero si lo anunció el Jefe de Gobierno!– exclamó Barraco.

–Se trata de un nuevo modelo en el que coexistirán distintos planes que capten a los pacientes que actualmente están internados en estas instituciones. El cierre va a ser automático y por decantación, explicó el funcionario.

–Éste es el plan de los 100 días de gobierno: los 180 días de internación y las 500 camas, irrumpió Alejandro Jorge, dirigente de los médicos del Borda. Lo que nadie dijo es que hay 1.500 pacientes que se van a quedar en la calle.

Jorge complementó su intervención diciendo: “Si queremos transformar algo, no podemos empezar por el final y los lugares de internación son justamente la última parte del proceso. La mejor manera de transformar el hospital es haciendo funcionar adecuadamente las casas de medio camino, los centros para adictos y los hospitales de día, algo de lo que el Estado no se hizo cargo nunca”. Jorge se refirió además a la necesidad de realizar las remodelaciones edilicias mencionadas por Schiavone y expresó que “nunca se muestra lo que se hizo bien en el Borda, como por ejemplo el pabellón Siglo 21, construido con un préstamo del BID, con el que se recuperó en cierta forma la crisis arquitectónica y se mejoró la dignidad de pacientes y profesionales“. Y después tiró una chicana:

–Si el jefe de Gobierno quiere trasladar sus oficinas al Borda o al Moyano, lo esperamos con mucho gusto. Así podríamos trabajar codo a codo; él como funcionario y nosotros como profesionales, en la ayuda y recuperación de los pacientes.

GRACIAS POR NO INVITAR. A su turno, y en representación de las instituciones de salud mental porteñas, Liliana Herrendorf manifestó su desagrado por la forma en que se ignoró a las organizaciones: “Nos desayunamos por los diarios y cuando ya las papas estaban cocinadas. La problemática actual no sólo es la de los ámbitos de encierro manicomial, sino fundamentalmente el abandono, la desprotección y la exclusión de las personas”. La psicóloga explicó que “la desinstitucionalización debe realizarse de manera progresiva a partir de los recursos humanos y de la infraestructura existente, creando una red de servicios y de protección social”. Sobre el proyecto oficial, Herrendorf apuntó que “no se logra la integración a la sociedad del internado cerrando una cama; la resocialización solo es posible si abrimos un lugar en la comunidad”.

La macrista Lidia Saya fue la última en sumarse a la discusión y la que disparó una de las frases más provocativas: “Si se hiciera una inspección según los parámetros sanitarios internacionales, hoy el Borda y el Moyano deberían ser clausurados”.

–Este gobierno tomó la decisión política de hacer una reforma del sistema de atención, el cómo es lo que debemos discutir entre todos porque el consenso es fundamental para el éxito de la implementación, explicó Saya. “Todos los aquí presentes coincidimos en la necesidad de una reforma integral de la salud mental en la ciudad, nos conocemos mucho porque ya hemos discutido estos temas en otros ámbitos más académicos, acordemos lineamientos generales y avancemos porque de lo que estoy segura es que así no podemos seguir”, finalizó.

No bien se juró la Constitución Nacional de 1853, se creó en Buenos Aires el “Hospicio de alienadas”, la primera institución de ese tipo de la Argentina. Diez años después se inauguró el hospicio de San Buenaventura, destinado a la internación de varones. Más de 150 años de historia de manicomialización podrían llegar a un mojón final. Lo que no termina de quedar claro es si ese final será cruento o incruento.

Una vieja utopía de los 60

Cerrar hospitales psiquiátricos no es una tendencia nueva ni original en el mundo. La “desmanicomialización” supone un cambio del proceso de rehabilitación de los enfermos con patologías mentales, donde el protagonismo del “manicomio” deja paso a abordajes terapéuticos menos institucionales. Este cambio radical de los criterios de atención de la salud mental se produjo a partir de la segunda mitad de la década del 60, cuando el mundo occidental estaba en pleno proceso de ebullición trasformadora. La experiencia más paradigmática y controvertida es la italiana, liderada por el psiquiatra Franco Basaglia. Se inició en el neuropsiquiátrico de la ciudad de Goritzia, para luego seguir en el de Trieste. Anteriormente había habido otras experiencias institucionales en Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. La reforma italiana, que tuvo resonancias muy fuertes en la Argentina, generó un poderoso movimiento social y político organizado para permitir en una primera etapa la apertura a la comunidad de los hospitales psiquiátricos, camino a su cierre definitivo. En este movimiento participaron, junto a los psiquiatras, enfermeros y trabajadores sociales, los sindicatos y los partidos políticos.

“La psiquiatría fue visualizada como una ideología de lo mental”, afirma Emiliano Galende en su libro Psicoanálisis y salud mental. Para una crítica de la razón psiquiátrica. En la Argentina el debate sobre la desmanicomialización integra otros aspectos y ya lleva décadas de historia. A partir de los años 60, la Organización Mundial de la Salud (OMS) empezó a recomendar la reconversión de los sistemas de atención psiquiátrica en beneficio de la atención comunitaria del enfermo mental. El desafío consiste en apuntar a esa estrategia con los recursos y la planificación suficientes y las garantías necesarias –cerrar establecimientos es fácil– para que los beneficiarios presuntos de un programa no terminen más desemparados de lo que estaban.

 

INFOBAE   23-04

El kirchnerismo criticó el plan para cerrar el Borda

Las diputadas porteñas Alicia Bello Silvia La Ruffa se manifestaron en contra de la medida. "Quieren transformar las sedes de los hospitales en sedes del gobierno porteño", denunciaron
La diputada porteña, Alicia Bello, dijo este martes que "pensar en proyectos faraónicos como el cierre de los hospitales para transformarlos en sede del gobierno porteño como quiere el ingeniero Macri, es esconder la basura debajo de la alfombra".

"Desconocer las experiencias concretas de transformación de la infraestructura edilicia y de los modelos de asistencia y tratamiento que se dieron en ambos hospitales es esconder la basura debajo de la alfombra", indicó Bello que es vicepresidenta de la comisión de Salud de la Legislatura porteña.

Bello y la diputada Silvia La Ruffa se hicieron presentes hoy por la mañana en la Unidad 20 del Servicio Penitenciario Federal sito en el Hospital de Salud Mental "Borda" a efectos de constatar las condiciones en que se encuentran los internos en dicha Unidad.

"En los últimos meses se ha emprendido el camino de la revolución del paradigma en materia de tratamiento y asistencia a los pacientes que recibe esta unidad de parte de la justicia penal nacional", indicó la presidenta de la comisión de Seguridad de la Legislatura porteña, Silvia La Ruffa.

"Se puso fin a un modelo medieval en el que los internos de esta unidad eran aislados en celdas pequeñas sin baños, ni luz solar y bajo los efectos de castigos corporales que se contradicen con la vigencia de los Derechos Humanos básicos", señaló la diputada.

La Ruffa tiene presentados varios proyectos de ley vinculados con la política penitenciaria para la Ciudad, en momentos en que se espera la entrada en vigencia de las competencias penales transferidas por el Gobierno Nacional.

En tanto, Bello dijo que "sería bueno que las autoridades de Salud del Gobierno de la Ciudad pudieran intercambiar experiencias con el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos del Gobierno Nacional a fin de encontrar buenas prácticas que puedan replicarse como estrategias de salud mental", agregó.

"Estas prácticas deben garantizar la plena vigencia de los derechos consagrados constitucionalmente y en los tratados internacionales firmados por la Argentina", concluyó la diputada Bello.

Ambas legisladoras tomaron el compromiso de impulsar la creación de una agencia de seguimiento post penitenciario que vele por la reinserción de todos aquellos que cumplen su condena y aquellos que son dados de alta por el Servicio de Salud Mental.

 

ADN CIUDAD -08-05

Lemus: “No creemos en la cosmética”

El ministro de Salud Jorge Lemus visitó la Legislatura para responder inquietudes de diputados del oficialismo y de la oposición. El funcionario optó por hacer una exposición larga y tomarse su tiempo para responder las consultas. Habrá una nueva visita. Diego Kravetz no quedó conforme.

Tal como anticipó adnciudad.com hace varias semanas, luego del frustrado intento de interpelación impulsado por el kirchnerismo, el ministro de Salud de la Ciudad, Jorge Lemus, iba a visitar la Legislatura porteña para responder los interrogantes de los miembros de la Comisión de Salud, aunque este miércoles hubo representantes de todos los bloques legislativos.

Además de la presidenta de la Comisión, Lidia Saya (PRO), estuvieron presentes los diputados Alejandro Rabinovich, Fernando Cantero (Autonomía con Igualdad); Verónica Gómez, Julián D’Angelo (PS); Roberto Destéfano, Diana Martínez Barrios, María Eugenia Rodríguez Araya, Fernando de Andreis, Oscar Moscariello (PRO); Patricia Walsh (Nueva Izquierda); Gabriela Alegre (Diálogo por Buenos Aires); Diana Maffía, Enrique Olivera (Coalición Cívica); Liliana Parada, Martín Hourest (Igualdad Social); Diego Kravetz, Inés Urdapilleta, Sebastián Gramajo y Alicia Bello (Frente para la Victoria).

La reunión comenzó prácticamente en horario y buena parte de ella (duró dos horas) estuvo ocupada por la exposición de Lemus, quien mediante un power point hizo un diagnóstico de situación, dio detalles de la normativa vigente (la Ley de Compras y Contrataciones), las obras en ejecución, los problemas para nombrar personal y los nombramientos ya realizados, la reglamentación de las normas pendientes, la implementación del nuevo Plan de Salud Mental, y los proyectos en danza.

En varias oportunidades el funcionario aclaró: “Estamos trabajando también en la definición de planes de infraestructura porque no creemos en la cosmética”. Al tiempo que recalcó que “el eje central del cambio de sistema de salud es la atención primaria porque, de esta manera, se pueden resolver el 85% de las patologías”.

Luego llegó el turno de las preguntas. En primer lugar, Bello preguntó detalles del Plan de Salud Mental. “No veo cuál es el plan más allá de la cuestión edilicia y me gustaría conocer qué es lo que se plantea hacer con los pacientes que no pueden ser externados del Borda y el Moyano”, sostuvo.

Al respecto Lemus expresó: “Nosotros conocemos la opinión de todos: los que planten la externación y los que promueven la institucionalización. Muchas de estas teorías ya fueron gobierno y así estamos. Con 1.000 y 1.400 pacientes internados en el Borda y en el Moyano.
Nuestro plan se basa en la Ley de Salud Mental y, para ello, proponemos un cambio en el modelo de atención con la construcción de casas de medio camino y hogares de día”.

Y agregó: “Pero que quede claro, nada va a cambiar ni se van a cerrar estos hospitales hasta que el sistema esté en condiciones de avanzar con la desinstitucionalización. Hasta tanto se logre esto, se van a invertir recursos en mejorar la atención de los pacientes”.

Si bien no era su turno (alegó que debía retirarse por una reunión fuera de la Legislatura), la diputada Maffía pidió más detalles sobre la concepción de este plan. “Sería útil tener el diagnóstico del Borda y el Moyano que los llevó a decidir el cierre de los establecimientos y considerar que son ‘ediliciamente irrecuperables’”, dijo.

A su término, la diputada Martínez Barrios pidió detalles sobre la provisión de insumos a los hospitales “porque hay falta de medicamentos” y añadió: “Entiendo que están trabajando en el mediano y largo plazo pero cómo se está actuando en lo inmediato”.

En respuesta, el subsecretario de Administración del Sistema de Salud, Carlos Sciarrotta, afirmó que “durante el primer trimestre del 2008 las compras se hicieron en un 70% a través del sistema de Fondo de Emergencias” (debido a dificultades ocasionadas en las tramitaciones iniciadas en septiembre y octubre de 2007) y “un 30 % a través de las compras de los propios hospitales, aplicando la Ley 2095”.

Sciarrotta consideró que esta situación provocó “la sensación y a veces, concretamente la falta de productos” y agregó que para el tercer y cuarto trimestre del 2008 se aplicará el sistema centralizado de compras hasta en un 80%”.

En tanto, el diputado Kravetz consultó al Ministro acerca de la postura de esa cartera sobre la atención primaria (dado que se omitió de la estructura del área a la Dirección que se encargaba específicamente del tema), además de remarcarle que “al centralizar las compras en el Ministerio de Hacienda se está violando la Ley 2095 que establece, entre otras cosas que cada Ministerio deberá tener una unidad que se encargue de ello”.

Lemus aprovechó la primera consulta de Kravetz para dedicar muchos minutos a hacer de un tema que lo apasiona y sobre el que puede estar hablando días: la atención primaria y la importancia para el sistema de salud.

No contento con la respuesta, Kravetz empezó a plantear algunos problemas que relevó en el Hospital Fernández, donde Lemus fue Director hasta que asumió como Ministro. “Hace dos años que la sala de terapia intensiva está cerrada y hace varios meses que la guardia tiene un cartel que dice que está en obra y todavía no hay trabajos hechos”, indicó.

Lemus contestó: “Hace dos años que venimos pidiendo que se instale el piso de la terapia intensiva y próximamente se hará. Además, la guardia está próxima a terminarse y en junio queremos inaugurarla”. A lo que Kravetz retrucó: “Yo consulté con un instalador y me dijo que en 48 horas ponen el piso, ya pasaron seis meses de su gestión”.

Frente a lo cual, el Ministro señaló: “Me imagino que usted también se preocupó por este tema hace dos años y no sólo ahora. Además, no es cosa de hacer primero lo que falta en el Fernández porque yo trabajé 32 años allí. Yo debo ocuparme de los 33 hospitales”.

Respecto de la reglamentación de la Ley Cobertura Universal Porteña, tema planteado por el diputado Enrique Olivera (Coalición Cívica), el Ministro señaló que se está trabajando en ello y esperando el desarrollo del sistema de información, fundamental para poder aplicar la ley. Además celebró la sanción de dicha norma porque “es un avance en la reorganización del sistema de Salud que trae equidad al sistema”.

Olivera sugirió a Lemus a tomar contacto con los municipios vecinos para facilitarles la puesta en marcha de programas propios de médicos de cabecera y hablar también con la intervención de la ObSBA para coordinar las prestaciones de la Ley de Cobertura Universal Porteña de Salud con las de la obra social cuando sea reconvertida.

Luego de finalizada la reunión, Kravetz envió un comunicado de prensa en el cual pidió la renuncia de Lemus. Aseguró que “es evidente que no tiene idea de cómo resolver el grave estado de los hospitales ni tampoco la voluntad política para mejorar la calidad de atención de los pacientes. Es notable la desidia e improvisación de Lemus ante temas tan graves como la falta de insumos básicos, el escaso personal, la falta de luz, gas y cloacas y hasta el faltante de comida para los pacientes internados”.

Sin embargo, la diputada Saya se mostró muy complacida con la reunión y también vio muy positiva la predisposición de Lemus de continuar con la misma próximamente, dado que quedaron temas por tocar.

En diálogo con adnciudad.com, la diputada señaló: “Lemus vino a la Comisión y respondió sobre un temario consensuado con todos los bloques legislativos. Puede ser que algún diputado no haya quedado conforme pero creo que el Ministro fue muy claro”.

Asimismo, añadió: “A veces hay ciertos diputados de la oposición que entran en escena y hacen teatro cuando ven al público acompañando. Sin embargo, si bien este miércoles había mucha gente, hubo un silencio muy respetuoso y sólo un par de murmullos en alguna oportunidad. Si todo estuviera tan mal como dicen, la reunión hubiera sido un caos, con los directores de los hospitales gritando y reclamando. Cosa que no sucedió”.

 

PAGINA 12 -08-05

Psiquiátricos bien abiertos
El ministerio se comprometió con profesionales y trabajadores a no cerrar los neuropsiquiátricos. Hace un mes, Macri anunció que en dos años se cerrarían. El acta ratifica que se construirán “nuevos hospitales de salud mental”, en contra de la ley.

 “No se efectuará el cierre de los hospitales Moyano y Borda.” Este compromiso fue asumido por escrito –y sin darlo a conocer públicamente– por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, en un acta de compromiso con entidades médicas y gremiales vinculadas con los neuropsiquiátricos. El acta discrepa del anuncio formulado a principios de abril por Mauricio Macri, quien había previsto el cierre, en el término de dos años, de ambos institutos de internación psiquiátrica.

Lo que se ratificó en el acta es el plan de construir “nuevos hospitales en salud mental”, es decir, según lo ya anunciado, diez nuevos centros de reclusión. En cuanto al Borda y el Moyano, el ministro de Salud porteño dijo ayer que su cierre podrá ser “en dos, tres, más años o nunca”, y la titular de la Comisión de Salud de la Legislatura (de la bancada del PRO) estimó que el cierre en dos años fue “una expectativa de Macri, de la que dudo mucho”. La legisladora macrista admitió el criterio, sostenido por la OMS, de abrir camas de internación psiquiátrica en los hospitales generales, pero –como ya lo había hecho el Consejo General de Salud Mental– denunció que “los profesionales de los hospitales se niegan a aceptarlo”. El acta, fechada el 24 de abril, fue firmada por Miguel Angel Schiavone, subsecretario de Atención Integrada de Salud, “en representación del Ministerio de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, y representantes de la Federación Médica Gremial de Capital Federal (Femeca), de la Asociación de Médicos Municipales, de la Federación de Profesionales y del Sindicato de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (Sutecba).

El compromiso establece: “No se efectuará el cierre de los hospitales psiquiátricos Braulio Moyano y José T. Borda” y que habrá “remodelaciones edilicias”; “construcción de nuevos hospitales de salud mental, casas de medio camino y hogares sustitutos”, y “relevamiento y actualización de la necesidad de recursos humanos”.

Ayer, ante la Comisión de Salud de la Legislatura, Jorge Lemus, ministro de Salud porteño, afirmó que “los hospitales Moyano y Borda son irrecuperables” en lo edilicio, pero que “no se van a cerrar hasta que no haya dispositivos que los reemplacen”, lo cual “puede ser en dos, tres, más años o, si no se hace nunca, nunca”. La diputada Alicia Bello (Frente para la Victoria) preguntó “cuál es la necesidad de construir ocho o diez nuevos centros de internación, en lugar de la desinstitucionalización que especifica la ley 448”.

La diputada Lidia Saya (PRO), presidenta de la Comisión de Salud, subrayó que “ni el Borda ni el Moyano se cerrarán hasta tanto estén en funcionamiento los dispositivos alternativos mencionados en el Plan de Salud Mental del gobierno” (ver notas en Página/12, el 2 de abril y el 27 de abril). En cuanto al plazo de dos años que se precisó el 1º de abril, “es una expectativa de Macri, de la que dudo mucho. Los que entendemos de estos temas sabemos que, en las reformas de salud mental, uno sabe cuándo se inician pero no cuándo están listas”.

–¿Usted acuerda con el proyecto de abrir nuevos centros de internación psiquiátrica, en lugar de la internación en hospitales generales que recomienda la OMS? –preguntó Página/12 a Saya.
–A los profesionales de los hospitales generales, empezando por la conducción de los servicios, les cuesta horrores aceptar patologías severas en salud mental, casi tanto como les cuesta aceptar el trabajo con adictos; hace dos o tres años, cuando se intentó hacerlo, los directores se opusieron, y la infraestructura de los hospitales no es la adecuada –contestó la legisladora.

–Pero, si es así, ¿no habría que llegar a cambiar esa situación institucional, en lugar de hacer nuevos centros de internación?
–No se puede lograr a presión –contestó Saya–. Pensamos en una política de Estado, que llevará tiempo y donde lo esencial es el recurso humano.
Por su parte Angel Barraco, del Consejo General de Salud Mental (CoGeSaM, previsto por la ley 448 como organismo asesor), denunció “que el Consejo no fue consultado” y afirmó que el gobierno porteño “hizo una transacción con las entidades médicas: ‘Te dejo el Borda y el Moyano, pero construimos diez hospitales de 50 camas’.
Esos nuevos centros no hacen falta: con destinar 20 camas de hombres y de mujeres en diez hospitales generales, ya tendríamos 400 camas”.

 

SEMANARIO PARLAMENTARIO  17/05

Borda y Moyano, monumentos históricos

Propuesta de una diputada sobre sendos hospitales de la Ciudad de Buenos Aires. La historia de esos centros.

Ante lo que consideró como “confusos anuncios del gobierno de la Ciudad” con respecto a los hospitales neuropsiquiátricos José Tiburcio Borda y Braulio A. Moyano, la diputada nacional por la UCR porteña Silvana Giudici presentó un proyecto de ley en el Congreso para declarar a los edificios y construcciones de estas importantes instituciones como Monumento Histórico Nacional.

“La función social y en salud mental que cumplen estos hospitales es invalorable, debe preservarse su funcionamiento y sus edificios que forman parte del Patrimonio Cultural de nuestra Ciudad", expresó Giudici.

Según los fundamentos del proyecto, “Patrimonio Histórico significa el conjunto de bienes muebles e inmuebles que por su valor histórico, artístico o cultural están sujetos a un régimen especial. Este concepto nos lleva a pensar en nuestra identidad como pueblo, más aún como Nación. La protección de aquello, que nos identifica a nosotros hoy y que identificó y unificó esfuerzos de muchos argentinos antes que nosotros, merece su permanente custodia”.

Giudici argumentó que las edificaciones que hoy pertenecen a los hospitales Borda y Moyano pertenecen al histórico “Predio de la Convalecencia”.

“Recordemos que estos terrenos pertenecían a los jesuitas por donación del vecino don Ignacio de Zeballos”, dijo la diputada que relata que “los predios donados correspondían a una ‘manzana doble’, ubicada en el alto de San Pedro con más de una chacra en sus inmediaciones para la fundación de la casa auxiliar de la compañía”, allí en 1735 se edificó y fundó la residencia de Belén, en la intersección de las actuales calles Balcarce y Humberto 1º.

En cuanto a la Chacra, también llamada de Belén, que se extendía al oeste de barracas hasta mucho más allá del sitio en que luego se creo la Convalecencia, abarcando los actuales demarcados de San Telmo. Los Padres Betlemitas en 1748 adquirieron los terrenos lindantes al oeste de la Chacra de Belén, en 1767 Los jesuitas fueron expulsados del país y sus tierras confiscadas. En 1770 los padres Betlemitas reclamaron las tierras de los jesuitas correspondientes a la Residencia y a la chacra de Belén, terrenos que fueron otorgados en 1793. Pocos años más tarde comenzó a funcionar el Hospital General de Hombres y el área de la Chacra fue destinada a los convalecientes de dicho Hospital, es por esto que fue conocida por “La Convalecencia”.

El proyecto explica que “la decisión de crear un espacio dedicado para los cuidados del Hombre fue tomada por nosotros al poco tiempo de la batalla de Caseros (1852). En su inicio se cuido a los veteranos de la guerra, a los mutilados, a los heridos, etc. Esta era la ‘Casa de la Convalecencia’”, y se pregunta “¿acaso los miles de soldados heridos y veteranos que forjaron los cimientos de este país no merecen ser recordados?”.

En su propuesta, la diputada por la Capital hace una breve reseña de la rica historia que acompañó a estos hospitales y también critica la política oficial del Gobierno de Mauricio Macri de intentar desprenderse de algo tan importante para todos los porteños. “Coincidimos –dice Giudici- con el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, cuando describe que "la situación actual es una vergüenza” o cuando hace referencia a que Buenos Aires tenga un sistema de salud mental que garantice la dignidad y los derechos humanos de los pacientes, pero a su vez estamos convencidos que esto no lo lograremos tirando abajo el Borda y el Moyano”.

“Nuestro deber no es destruir lo que no funciona, sino hacer funcionar”, sentencia la legisladora nacional.

Finalmente, Giudici dijo que “estos edificios son patrimonio de todos los argentinos. Aquí en el siglo XXI, el Hospital Braulio Moyano, con sus 154 años de historia cumplidos el 15 de marzo de 2008, y respectivamente el Hospital José T. Borda en el año 1857, se constituyeron en Hospitales modelo Europeo. Alcanzando relevancia internacional como ejemplo de modernización a nivel europeo en el 1900”.

 

 

Capacitaciones
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