-
Salud Mental: Opinión de la Lic.
María Cristina Paladino
“Hay que optimizar los recursos
existentes con mirada integradora”
Al
nuevo Programa de Salud Mental presentado
por el Gobierno de la Ciudad debemos
reconocerle la capacidad que ha tenido
para alentar el debate sobre las
distintas concepciones que existen
con respecto a este tema. En general
las discusiones giraron en torno
a la falta de comunicación
y planificación oficial, al
negocio inmobiliario e incluso alguien
afirmó que no existe ningún
programa. En este artículo
la Lic. María Cristina Paladino,
Presidente de la Asociación
de Profesionales en Servicio Social
de la MCBA y Secretaria Gremial de
la Federación de Profesionales,
nos muestra la otra cara de esta
realidad: los pacientes.
A continuación el texto
de la Lic. Paladino.
El actual
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
ha presentado ante la opinión
pública un ambicioso
Programa de Salud Mental. El mismo
fue diseñado de manera inconsulta,
sin tener en cuenta los puntos de vista
de aquellos que cotidianamente trabajan
en el área y además
no es preciso en cuanto a la viabilidad
de su aplicación.
Para rediseñar
el abordaje a la salud mental es fundamental
conocer la Ley 448, favorecer su difusión
y exigir su cumplimiento. También
se tiene que considerar el problema
desde una mirada diferente, que tenga
en cuenta los derechos de quienes sufren
padecimientos mentales, de aquellas
personas que están excluidas
del contexto social. No hace falta
cerrar establecimientos asistenciales
ni desarmar redes funcionantes. Lo
que se impone es optimizar los recursos
existentes a través de una mirada
integradora que no considere al enfermo
mental como objeto de políticas
focalizadas y acotadas, sino que considere
a la salud mental como otro elemento
a incorporar dentro de amplias políticas
sanitarias, no fragmentadas ni discriminatorias.
El
pensamiento de la Institución
que presido es que la atención
de la salud mental en la Ciudad de
Buenos Aires debe ante todo dignificarse,
tanto en lo que se refiere a la atención
de los pacientes como a las condiciones
laborales de los trabajadores que se
desempeñan en el área.
Es
imprescindible considerar al enfermo
mental como sujeto de derecho, fortaleciendo
sus vínculos, consensuando con él
sobre cual puede ser la mejor forma
de abordar su enfermedad. Hay que respetar
sus sentimientos, asegurarle la posibilidad
de acceder a un trabajo y a una vivienda
digna, y sobre todo hay que promocionar
en la sociedad la importancia de ayudar,
apoyar y asistir a las personas con
esta patología, sin excluir
y sin discriminar.
Diferentes
experiencias sobre la implementación
de políticas en salud mental
en otros ámbitos sociales han
demostrado que la única manera
seria de abordar el tema es estableciendo
medidas progresivas, consensuadas y
viables, que permitan la paulatina
integración de los pacientes
recuperados y la asistencia eficaz,
profesional y permanente de aquellos
que no podrán ser externados.
La
creación de instancias intermedias
de atención es auspiciosa, siempre
que anteceda a la externación
y al desmantelamiento de grandes instituciones
hospitalarias que, más allá de
una razonable necesidad de ser modernizadas,
sirven en la práctica como el único
espacio de contención para muchos
seres olvidados por la sociedad y por
los gobiernos.
Cada paso debe
ser tomado con seriedad y responsabilidad,
procurando el aporte de todos aquellos
profesionales y trabajadores involucrados.
Las políticas
deben ser concensuadas poniendo siempre
la mirada en el paciente, a quien debemos
respetarlo e integrarlo a la vida comunitaria
y social.
|