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Salud Mental: Entrevista a la Lic. Olga
Yedaide
“El
plan de este gobierno piensa más
en las estructuras edilicias que en las
estructuras psíquicas de los seres
humanos”
Son numerosas las voces que
se han manifestado en contra del nuevo
Programa de Salud Mental, en este
reportaje una de ellas logra expresar,
de manera clara y categórica,
la sensación que tiene el
trabajador o profesional del área
que día tras día enfrenta
diversas situaciones desde "la
trinchera", ese espacio desde
el cuál se tiene una mirada
más realista de una situación.
La Lic.Olga Yedaide, Presidente de
la Asociación de Psicólogos
del GCABA, nos ampliará en
estas líneas la visión
que podamos tener sobre este tema. ¿Ud.
creé haber escuchado y leído
todo sobre Salud Mental?
¿Cuál
es la postura de la Asociación
que preside con respecto al nuevo
Programa de Salud Mental?
En un principio
quedamos sorprendidos con respecto
al anuncio, realizado en la Academia
de Medicina, que
no tomó en cuenta los marcos
establecidos por la Ley 448, en sus
arts.6 y 7, en los cuales se especifica
que la autoridad de aplicación
coordina el Consejo Gral. de Salud
Mental integrado por representantes
de todas las profesiones e instituciones
académicas y gremiales, por
lo que se debería haber tratado
el Plan en ese marco. Los noveles funcionarios
ya empezaron mal. Entonces afirmaron
que no era un Plan sino una Reforma
del Modelo de Atención en Salud
Mental. Para echar un balde de agua
fría a las acaloradas protestas
abrieron frentes para confundir aún
más: ante el anuncio del cierre
del Borda y Moyano, implícito
por esa Reforma, crearon, por medio
de la Resolución 750, una Comisión
gremial para tranquilizar los ánimos.
Se caldearon más todavía.
Luego lamentamos que no hubo rectificación,
sino más bien cierta indiferencia
hacia los trabajadores del área.
Se presentó un plan, no legitimado,
mediante el efecto mediático
de un poder que asume sin reconocer
la historia previa en Salud Mental.
El ejecutivo actuó generando
expectativas de grandiosas reformas
cuando el problema es mucho más
complejo. Desde hace casi 10 años
nuestra Asociación ha estado
participando intensamente en la promulgación
de la Ley 448, junto a otros actores
destacados de la Salud Mental, se ha
logrado la creación de un Plan
de Salud Mental 2002-2006 acorde a
la Ley. De allí surgieron las
disposiciones de camas y guardias en
hospitales generales junto al programa
de asistencia domiciliaria (Adop-Adopi).
Los funcionarios anteriores siempre
han trabajado con un espíritu
democrático y participativo
con todas las entidades que componen
el Consejo General de Salud Mental
(CoGeSaM). Nada de eso fue tomado en
cuenta por este gobierno. El Ministro
de Salud ha dicho –alguna vez- que
la Ley 448 es "inaplicable",
faltaría que agregue también
que la Constitución de la Ciudad
es inaplicable. Y así los argentinos
seguimos transitando el camino de los
proyectos inconclusos. Por lo tanto,
nuestra posición al respecto
dejó de ser inocente. Ya observamos
que se están impulsando con
premura anuncios de una transformación
que por ahora se presenta como amenaza de
pura destrucción para posibilitar
negocios inmobiliarios. Pienso que
en este aspecto el gobierno de Macri
debería contemplar una mayor
prudencia para generar metas más
cortas y posibles.
Hace poco en Bruselas se presentó el Pacto Europeo por la Salud
Mental y el Bienestar, que se centra en cinco temas, uno de ellos se refiere
a la lucha contra la estigmatización y la exclusión social. ¿Creé que
el programa presentado por el gobierno puede alentar a disminuir el prejuicio
social sobre el ciudadano con problemas psíquicos?
Por el contrario, vemos con preocupación
que el gobierno está alimentando
los prejuicios sociales con respecto
a la discriminación negativa. En
primer lugar porque desconoce la especificidad
de la Salud Mental, en segundo lugar
porque desde la perspectiva socio-cultural
entienden al sujeto con problemas psíquicos
como un "loco" o "trastornado" que
puede ser peligroso y por lo tanto
hay que aislarlo. Con respecto al Pacto
de Bruselas estamos todavía
muy lejos de acordar un compromiso
así en este continente. Pero
lo interesante del Pacto Europeo es
que sugiere la implementación
de una misma política entre
Estados, es decir de consensuar una
misma política pública
para toda la comunidad europea. En
este aspecto propone una serie de conferencias
que apuntan a erradicar la exclusión
social y reforzar la prevención,
la educación, la igualdad de
oportunidades en lo laboral y en la
rehabilitación.
Sin embargo nosotros, en la Ciudad
de Buenos Aires, contamos con una Ley
de Salud Mental que se sancionó en
el 2000 y se reglamentó en el
2004, que es ultramoderna, factible
de cumplir y que contempla los mismos
postulados. Si hasta ahora no se han
hecho suficientes avances se debe a
las resistencias que generan los cambios
tan profundos, los cuales deberían
ser acompañados por una educación
de toda la sociedad.
Cuando prevalece la idea de salud y
enfermedad mental como normalidad y
anormalidad estamos estigmatizando
la inclusión del diferente.
Esta ideología es funcional
al avance de las neurociencias
e impide un cambio en la psiquiatría
tradicional. Esto también lo
padecen los médicos de la especialidad
con ideas progresistas, muchos de ellos
incomprendidos por sus colegas.
Nosotros, como profesión independiente
que se ocupa de la Salud Mental y que
tiene su propia Facultad, nacimos del
pensamiento de avanzada impulsado por
aquellos psiquiatras comprometidos
con la comunidad, y que desarrollaron
prácticas desde los años
60, como Goldemberg, Grimson, Baremblit,
Bleger, Pichon Riviere, etc. De aquí surge
la importancia de la Interdisciplina
en Salud Mental con las nuevas profesiones
de mediados del siglo anterior. Además
de los Psicólogos, están
los Psicopedagogos, los Trabajadores
Sociales, los Terapistas Ocupacionales,
los Musicoterapistas, los Enfermeros
con especialidad en Salud Mental, etc.
Todas estas profesiones son importantísimas
para el cuidado de la salud mental
y la reinserción social de los
pacientes.
Algunos profesionales sostienen
que el plan del gobierno significa
la destrucción del hospital neuropsiquiátrico. ¿Piensa
que es así?
Primero vamos a recobrar el sentido
progresista de la historia y dejar
de llamar "neuropsiquiátricos" a
estos efectores. El Hospital Borda
muestra su nombre en la entrada como
Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial,
y esta negación a nombrarlo
así nos prueba que la
fuerza de la costumbre va de la mano
con el prejuicio y la estigmatización
social. La transformación en
Salud Mental no es algo nuevo, los
impedimentos al avance surgieron siempre
de las dictaduras y los intereses sectoriales
en democracia. Justamente la Ley 448,
desde una posición evolucionada,
está escrita con palabras plenas
de sentido que promueven, basada en
los derechos humanos, inaugurar una
nueva concepción del padecimiento
psíquico.
Parecería que el plan de este
gobierno no está imbuido de
un espíritu reformista
de la cultura. Piensa más en
las estructuras edilicias que en las
estructuras psíquicas de los
seres humanos. En lugar de reacondicionar
y hacerse cargo de las necesidades
de estos efectores, prefieren crear,
con el endeudamiento público,
nuevos y flamantes mini hospitales
de encierro, para que los vecinos se
queden tranquilos, lejos por supuesto
de los barrios elegantes. Estamos a
favor de la transformación progresiva
siempre que se realice en el marco
de la Ley 448 y en contra del atropello
destructivo e inconsulto que parecería
esconder otros fines.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda habilitar áreas
de asistencia neuropsiquiátrica en hospitales generales. ¿Por
qué aquí no se implementa?
Hace aproximadamente 5 años,
en la gestión del Dr. Ricardo
Soriano, se comenzaron a implementar
las camas en Salud Mental para internaciones
cortas en hospitales generales, como
lo manda el art.13 inc. e) de la Ley
448. Se dispusieron 12 camas en dos
hospitales, esto representó un
gran esfuerzo para una gestión
que no contaba con presupuesto alguno,
con el tiempo se desarmaron. Luego
se llamaron a concursar, en 10 hospitales,
a las tres profesiones del área:
psiquiatras, psicólogos y trabajadores
sociales para las guardias. Y así fueron
pasando los años entre la inoperancia
y la desidia. La causa manifiesta es
siempre la falta de dinero. Pero
la causa latente tiene que ver con esta
dificultad de sostener los proyectos
en el tiempo.
Esencialmente en lo que refiere a la
Salud Mental han habido muchos
avances teóricos y pocos pragmáticos. Sin
embargo, hay que valorizar que en el hospital
general se ha incorporado un lugar
para la Salud Mental desde una concepción
diferente, de avanzada, ya no se
lo denomina Psiquiatría
o Psicopatología sino de Salud
Mental. Por eso es tan importante implementar
más Hospitales de Día
dentro de los hospitales generales,
porque la Salud Mental ya no es privativa
de los hospitales monovalentes, es
un derecho humano y como tal no se
puede separar de la salud integral.
Ahora esta nueva denominación
de Salud Mental que incluye la interdisciplina
y los dispositivos adecuados de tratamiento,
para arraigarse necesita de un
tiempo y un espacio que tiene que ver
con el sostenimiento y acompañamiento
de las políticas públicas
en un mismo objetivo que es hacer cumplir
la Ley 448, más allá de
quien nos gobierne.
Desde
el Gobierno de la Ciudad sostienen
que el Borda y el Moyano son irrecuperables. ¿Lo
son?
De ningún modo. Podría
decirse que todavía están
de pie esperando las reformas para
el Borda, recordemos que en el Moyano
ya se han remodelado casi la mitad
de sus edificios. Quienes los llaman
irrecuperables no saben lo que dicen.
Es como decir que el edificio del Congreso
es irrecuperable o que el Coliseo es
irrecuperable. Estos hospitales todavía
reciben pacientes, evalúan las
derivaciones, asisten con tratamientos,
ofrecen servicios de investigación
y formación de distintas disciplinas,
de rehabilitación y hospital
de día, de reinserción
social, de arte y de cultura. Los profesionales
trabajan con vocación y esfuerzo,
logrando que cada día el hospital
siga vivo por dentro.
No hay posibilidad de asistir a los
pacientes sin el valor social que se
construye con la participación
de la comunidad y del extraordinario
recurso humano de los trabajadores,
tanto en el Borda como en el Moyano.
Ambos hospitales representan para los
psicólogos un modelo de conocimiento
y aprendizaje, por los programas y
planes que allí desarrollan,
por el trabajo comunitario, por el
concepto que manejan de Interdisciplina
en Salud Mental, por la formación
de todos nosotros, y porque desde lo
académico e institucional han
promovido un saber siempre inacabado
sobre el padecimiento psíquico.
En conclusión, pensamos que
no es desde arriba que se construye "lo
nuevo por hacer", sino reforzando
y manteniendo los cimientos ya hechos.
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