-Entrevista al Dr. Rubén Slipak, ex Director del Centro de Salud Mental Dr. Arturo Ameghino.
“Pérez Baliño, luego de reconocer que no entiende sobre salud mental, me dijo que quería algunos cambios en la institución”
En su último reportaje concedido a un medio como Director del Centro de Salud Mental Dr. Arturo Ameghino, y aún molesto con la gestión de este gobierno, el Dr. Rubén Slipak se muestra crítico con las decisiones tomadas por el macrismo y justifica su postura no sólo con ejemplos concretos, sino también con nombres y apellidos. Lejos de acobardarse ante lo que parece una embestida del gobierno contra la aplicación de la Ley 448, el ex Director del Ameghino promete seguir defendiendo esta ley y los derechos de los pacientes, aunque ahora lo hará, como él dice, desde la trinchera.
-¿Cómo tomaste la decisión del gobierno de removerte de tu cargo?
Después de haber estado siete años al frente de un proyecto uno siente malestar con esta decisión. Yo llegué aquí a partir del consenso de los profesionales de este Centro de Salud Mental que elevaron la propuesta para que yo sea director al Ministerio de Salud de la ciudad en 2002. Estoy conforme con la gestión porque más allá de ciertas dificultades, el espíritu del proyecto se sostuvo hasta el día de hoy. Mis compañeros están muy preocupados por la situación y los cambios que se están produciendo, cambios que no responden a un consenso ni al trabajo que se vino realizando. Desde que asumió este gobierno está claro que no hubo ningún plan de salud mental, que la ley 448 no se aplica, hubo decisiones que responden a distintos intereses en juego, tensiones en distintos espacios institucionales.
-¿Dentro del ámbito de la salud mental, hay peleas o divisiones internas que puedan afectar la lucha de los profesionales con respecto a la postura del gobierno?
Si uno piensa en términos democráticos en todo amplio espacio siempre hay diferencias. Algunas pueden ser del orden de lo primitivo, en este caso serían del orden territorial, otras podrán ser más complejas y relacionadas con la teoría, habrá luchas espurias y otras que tienen que ver con el modo de pensar. En general, cualquiera que sepa lo que es gobernar tiene que tener en cuenta todas estas cuestiones como parte de su trabajo para llevar este proyecto. No considerar esto, es acentuar las diferencias y es en esta situación que me parece que estamos.
-¿Cómo justificó el Dr. Pérez Baliño tu remoción en el cargo?
Recuerdo lo que me expresó el Dr. Pérez Baliño cuando yo le explicaba lo difícil que era para mí la decisión que habían tomado. Me dijo: “quédese tranquilo que todo esto va a pasar, al principio hay algo de barullo, pero después todo pasa”. Creo que esta respuesta es el concepto de cómo se maneja la política y el modo de pensar de una gestión.
Él me señaló de entrada que no era algo personal, lo que me dejó preocupado. Sostuvo que quería mejorar las condiciones de trabajo de la institución, aclarándome que no entiende mucho de salud mental, algo que ya había dicho en la legislatura. Hay un elemento que hay que tener en cuenta que es el siguiente. Un mes antes, los siete directores de los hospitales monovalentes de la ciudad firmaron una nota con cinco puntos, estos no eran revolucionarios, simplemente decían: Acatar la Ley 448, concretar una dirección general de salud mental, que se elija por consenso a la persona encargada de esta dirección general, que se respetara a las instituciones para que puedan llevar a cabo su trabajo y que en definitiva el Estado se haga cargo de respetar los derechos de los ciudadanos en el ámbito de la salud mental. Estos cinco puntos nunca tuvieron respuesta por parte de esta gestión, ya que constantemente están tomando medidas sin el consenso de los trabajadores. Por ejemplo, la persona elegida por ellos para ocupar el cargo de Director de Salud Mental que es el Dr. Gregorio Alcain no cuenta con el consenso de los profesionales.
-¿Cuál es la postura tomada por los profesionales del Ameghino con respecto a estos cambios?
En el Ameghino la mayoría de las personas, más allá de ciertas diferencias, coinciden en la visión general del proyecto que estábamos implementando. Hay 5 o 6 personas que no estuvieron de acuerdo y que durante 25 años siempre generaron tensiones. Parece increíble que sea una de esas personas la elegida para ocupar mi cargo. Lo sorprendente es que acepte a sabiendas de que dentro de la institución va a tener una respuesta desfavorable del resto de los profesionales, ella es Celina Fabrykant. Incluso ha manifestado que viene a disciplinar a la tropa.
-¿A qué se refiere con disciplinar?
Es una persona que tiene un par de sumarios en su haber y que siempre ha sido defendida por una asociación gremial con mucho poder en la ciudad de Buenos Aires. Creo que esto nos puede ayudar a entender entre líneas algunos cambios que se están produciendo en la ciudad. Es cierto que la situación del Moyano es diferente, pero que el Dr. Alberto Monchablón sea el director elegido por este gobierno no deja de llamar la atención, porque esto implica una posición sobre la salud mental opuesta a la que tenemos la mayoría de los profesionales.
-¿Qué habría que hacer con los pacientes de los hospitales neuropsiquiátricos, en caso de que cierren algunos de los hospitales que los atienden?
Creo que habría que preguntarle al Ing. Macri si es necesario, para lograr ciertos objetivos, que queden algunas víctimas en el camino.
-¿Creé que en algún momento será posible construir las salas de internación para pacientes psiquiátricos en los hospitales generales?
En el gobierno de Telerman se intentó hacerlo, pero quedó todo a mitad de camino. Hay que tener en cuenta que también hay una oposición de parte de la comunidad médica. Hay un gremio que asume una actitud corporativa, y que no tiene ningún problema en manifestarla, y creo que en este momento estoy sufriendo parte de ese accionar.
-¿Qué grado de responsabilidad le cabe al ciudadano con respecto a las personas con problemas neuropsiquiátricos?
Tiene que haber una visión de parte de quienes gobiernan para crear condiciones para que se puedan entender algunas cuestiones. No es necesario que un legislador tenga un hijo con problemas psiquiátricos para que se de cuenta de la importancia que tiene una ley. La Ley de Salud Mental pone al ciudadano en el centro de la escena. Deja de pensarse en el concepto hospitalocéntrico. Esta ley debe ser de las más progresistas que hay en el mundo, por eso provoca tanta resistencia porque implica equilibrar los tantos y dejar de lado ciertos derechos que hasta la fecha subsisten. Por ejemplo, derechos de conducción por parte del aparato médico. El compromiso que debe tener un gobierno es alentar a que los ciudadanos sepan mucho más de sus derechos.
-¿Qué necesitan los profesionales en salud mental para trabajar en condiciones óptimas dentro del Sistema de Salud Público de la Ciudad?
Uno puede pensar este tema de la misma manera para la salud mental como para la salud pública. Hay que saber cuál es el concepto que tiene cada uno sobre la salud pública, si la considera válida o no, porque con este gobierno uno ya no sabe. Si consideramos que este sistema es válido hay que pensar primero en los recursos humanos. Que el profesional pueda tener un ingreso adecuado así sólo se preocupa por hacer bien su trabajo, que no haya profesionales trabajando ad honorem, que exista una constante formación del trabajador, estimular el sentido de pertenencia al ámbito laboral. Otro aspecto son las condiciones edilicias. La mayoría de las instituciones se sostienen en hermosos edificios de cien años, los que demandan un constante mantenimiento y obviamente un importante presupuesto. Lamentablemente, el presupuesto asignado a salud este gobierno no lo ejecuta.
-¿Cuál es su proyecto laboral a futuro?
Yo he sido un director un poco atípico ya que he seguido atendiendo a mis pacientes. A partir de ahora, un poco más desde la trinchera, seguiré atendiendo a mis pacientes y espero que no me lo impidan.
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